Fuente: Fotocasa
Pasarse con los grados a los que regulamos la calefacción durante el invierno puede salir caro. Según la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia (Anae), cada cambio de grado supone entre un 6 y un 8% de su factura a la vez que recomienda no subir la temperatura por encima de 22ºC ya que “no es rentable para su bolsillo ni para su salud”.
Es uno de los consejos recogidos en el documento elaborado por ANAE con 15 recomendaciones para conseguir un buen rendimiento del sistema de calefacción. Según la Asociación “el incremento de pobreza energética se acusa y obliga a muchas familias de prescindir de ciertas comodidades como la calefacción”.
Por ello señala que una norma que prevalece sobre todas las demás es la de asilar. Una vivienda con una envolvente térmica bien aislada tendrá una diferencia de gasto muy importante sobre otra pobremente aislada.
El problema está en que todo lo referente a la mejora de la envolvente térmica, por lo general supone un gran desembolso económico que, aunque a la larga sea rentable, no todos pueden permitírselo.
Es por ello que el ahorro mediante un cambio de hábitos o con pequeñas inversiones se vuelve básico. Entre otras, ANAE recomienda revisar la caldera, cerrar puertas y las llaves de los radiadores de las habitaciones que no se utilicen o baje las persianas y echar las cortinas por la noche y descórralas en los días soleados en aquellas ventanas orientadas al Sur.
